El color

Mientras levantaba mi árbol me negué a pensar en el color. Los Árboles de la Vida de México tienen colores vivos, vibrantes, muy propios del arte popular mexicano. Yo, por el contrario, soy bastante comedida con el color en mi ilustración. Buscando trabajos de cerámica que me inspirasen una gama descubrí artistas como Elizabeth Shriver o Camile Campignion, Eileen Braun… formas complejas en blanco y negro. Así que cuando por fin terminé el modelado pensé en decorar mi árbol con blanco y negro… ya está.

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Quitar al barro lo que le sobra

Cuando tenía 8 o 9 años los reyes magos me trajeron un “Ceranova”, traía un kit de herramientas para modelar, un alambrito, una guía bastante básica y un paquete de arcilla. Hice algunas de las figuritas que venían en la guía pero tras poco tiempo lo abandoné en un rincón. Nunca más volví a coger un trozo de arcilla entre mis manos.  Seguir leyendo

Un árbol, pero cuál?

El árbol de cerámica tiene la particularidad de la simetría… además de por una cuestión estética, por una cuestión de pesos.

Y esto suponía un conflicto para mí, porque en el cuento hay un punto de caos y crecimiento desmedido. El árbol crece y no para, el viejo lejos de tomar medidas para encauzar dicho crecimiento decide coger su hacha y destrozar su casa antes de desviar la trayectoria del árbol… ¿cómo representar tal ida de olla en un árbol simétrico? Seguir leyendo

Apuntes

“No se representa nada. Se representa lo que todos conocen, lo que todos han conocido siempre. No importa el fenómeno, sino lo que significa el fenómeno…pierde su relación espacial y temporal con los demás: cada figura es presente… del mismo modo que no hay lejanía…”

(Ideas fundamentales del arte prehispánico en México. Paul Westheim p.100)