Sobre este proyecto

En abril de 2014 Esther Gómez me describía apasionada un taller en el que estaba participando La lectura de ilustrador  (organizado por la Escuela Peripatética de LIJ). Me enseñó numerosos ejercicios que podrían calificarse de anticuados en la era de las tablets pero que aún consiguen emocionar y, más aún, crean un imaginario completo: letras capitulares para cuentos populares, ex-libris de autor, pliegos de cordel, siluetas recortadas a modo de marionetas… Quedé fascinada y reconozco que sentí envidia (de la mala).

En octubre de ese mismo año salió una segunda edición del taller y no me lo pensé mucho. Junto a otras compañeras aprendí otras técnicas de narración que siempre estuvieron allí… no siempre hubo libros para todos. Aprender cómo se lee un retablo, o un pórtico, o una vidriera… ¿Por qué contar con objetos? ¿cómo leer presente, pasado y futuro a la vez? También aprendimos otras formas de ilustrar, como la letra capitular que me permitía reducir mi lectura a una sola imagen (qué contar en ella, qué no debía desvelar en la primera letra sin dejar por ello de captar la atención… )

El taller nos permitía observar, estudiar y analizar para después apropiarnos del texto. Más tarde debíamos seleccionar un cuento popular y transformarlo en un objeto tradicional que permitiera su narración sin recurrir a la secuencia del libro.


Mi cuento: La zorra curandera, un cuento popular ruso;
y mi objeto: un Árbol de la vida mexicano.


No sólo ha consistido en experimentar otras formas de narrar, también ha supuesto el aprendizaje de otras culturas y de un oficio ajeno… el camino está siendo fascinante y hasta hoy, casi un año después de empezar, no he sido capaz de encontrar las palabras para poder confeccionar este blog.

Gustavo Puerta ha sido el creador de este taller y el causante de este proyecto. La elección de cada uno de los objetos fue suya, y su apoyo y mentoría ha sido fundamental para llegar a desarrollarlo.

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