Un árbol, pero cuál?

El árbol de cerámica tiene la particularidad de la simetría… además de por una cuestión estética, por una cuestión de pesos.

Y esto suponía un conflicto para mí, porque en el cuento hay un punto de caos y crecimiento desmedido. El árbol crece y no para, el viejo lejos de tomar medidas para encauzar dicho crecimiento decide coger su hacha y destrozar su casa antes de desviar la trayectoria del árbol… ¿cómo representar tal ida de olla en un árbol simétrico?

Aquí no cabía hacer un árbol europeo donde la frondosidad está en la copa, las raíces debían estar vivas, ser “unas fauces que mordían la tierra”. Debía contener simetría pero verse agresivo también…

Como debía estructurar en mi cabeza las partes de mi árbol decidí que el lápiz no era un instrumento útil, acababa siempre por perfilar detalles y me hacía olvidar la tridimensionalidad. Opté entonces por usar las siluetas de mis personajes y moverlos en un eje vertical.

Por fin tenía mi estructura lista, el mapa para levantar mi árbol de arcilla.

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